Vuelta’89: Perico Delgado vs Colombia

Delgado de amarillo © eleconomista

Delgado de amarillo © eleconomista

Ángel Olmedo Jiménez / Ciclo 21

Aunque el amplio abanico de favoritos que han decidido presentarse a la rampa de salida de Puerto Banús en esta Vuelta invita a ser cauteloso, gran parte de las miradas se dirige a un joven corredor colombiano del equipo Movistar, que ya el año pasado ganó el Giro de Italia, y que viene de ser el principal rival de Chris Froome en el Tour de Francia (repitiendo su segunda plaza, también frente al de Sky, en el Tour 2013).

Responde al nombre de Nairo Alexander Quintana, es natural de Cómbita (en Boyacá, Colombia) y su comportamiento en carrera es el de un escalador que siempre mira hacia adelante, atacando y con un semblante que parece no denotar el terrible esfuerzo que efectúan sus piernas. Nairo es el más fiel evocador de la estirpe de “escarabajos” que tantas alegrías han deparado a la parroquia cafetera (y al público en general). Hombres aguerridos en la lucha y que ponían en dificultades a lo más granado del pelotón en cuanto la carretera comenzaba a empinarse.

Nuestra historia de hoy trae a colación la última ocasión en la que un colombiano (en este caso, nada más y nada menos que dos) se subieron al pódium de la Vuelta a España. Hablamos del año 1989, la edición en la que Perico Delgado se alzó con el segundo de sus triunfos (el primero en 1985) en la clasificación general y tanto Fabio Parra (Sogamoso, 1959) como Óscar de Jesús Vargas (Urrao, 1964) pusieron en muchísimos apuros al segoviano.

Dos años antes, en 1987, Luis “Lucho” Herrera se había entronizado en la prueba española, logrando el maillot amarillo por delante del alemán Reimund Dietzen (que ya había sido tercero en 1984 y que repetiría segundo puesto en el año 1988 [cuando venció el irlandés Stephen Roche]) y del francés Laurent Fignon, “El Profesor”.

La tradición cafetera en nuestra prueba la había abanderado Pacho Rodríguez, quien, en 1985, completó un pódium compuesto por Pedro Delgado y el escocés Robert Millar (que volvería al segundo lugar del cajón el año siguiente, en esta ocasión, por detrás del gallego Álvaro Pino).

Santos Hernández y Delgado en cabeza © zgrados

Santos Hernández y Delgado en cabeza © zgrados

En la salida de La Coruña, que acogía el prólogo y el banderazo de la primera de las etapas, los españoles, encabezados por Delgado, eran los hombres que contaban con más posibilidades de obtener el triunfo final. Junto al ganador del Tour de Francia de 1988, se postulaban Anselmo Fuerte, los vascos Marino Lejarreta (Caja Rural) y Peio Ruiz Cabestany (de Once) y el gallego Álvaro Pino (del BH), completándose el grupo de primeros espadas con el alemán Reimund Dietzen (defendiendo al Teka), el colombiano Fabio Parra (de Kelme) y el francés Eric Caritoux.

Pronto se pudo contemplar que la Vuelta iba a ser una discusión hispano-colombiana. En la undécima etapa, que transitaba entre Lérida y Cerler, Pedro Delgado ganó la etapa y puso de manifiesto su candidatura real para la victoria final. Solo cuatro colombianos le aguantaron el ritmo al escalador español… Parra, Vargas, Morales y Moncada. El líder, aún, era otro colombiano, Omar Hernández (de Kelme), que cedería su trono a un compatriota, Martín Farfán (del equipo Café de Colombia), en la cronoescalada (Ezcaray-Valdezcaray) que también venció Pedro Delgado.

En esa exigente cronometrada, que conformaba la decimocuarta de las veintiuna etapas programadas (más el prólogo inaugural que venció el belga Marnix Lameire), el bravo segoviano adelantó a Farfán (el nuevo líder) en 39 segundos, en 50 a Anselmo Fuerte y en 52 y 55 segundos, respectivamente a Parra y Vargas. El segundo de la etapa había sido el ruso Ivanov (de Seur), a 22 segundos.

En la general, Farfán solo contaba con 2 segundos respecto a Delgado, 34 sobre su compatriota Morales y 1 minuto y 1 segundo sobre el vasco Etxabe. Parra era quinto a 1 minuto y 3 segundos, tan solo 1 minuto y 5 segundos mejor que Vargas, que ocupaba la séptima plaza por delante de Anselmo Fuerte.

Perico se hizo con el maillot amarillo en Santoña, al día siguiente, donde venció Peter Hilse (tras una cabalgada que se inició en los primeros kilómetros de etapa) y en la que el líder perdió 1 minuto y 12 segundos. Al día siguiente se llegaba a los Lagos de Covadonga, previa ascensión al Mirador del Fito, y Pino triunfó en la jornada. Un día en el que Perico sufrió de modo inenarrable. Tanto Parra como Vargas atacaron fortísimo y el primero llegó a convertirse en el líder virtual de la carrera. Solo una postrera reacción del segoviano, cuando restaban tres kilómetros de ascensión, le permitió retener el maillot amarillo para las filas del Reynolds, aunque con una exigua ventaja de dos segundos en la general. Etxabe era tercero a 44 segundos y Vargas (que culminó segundo en los Lagos) ya era cuarto a tan solo 1 minuto y 2 segundos.

No había lugar para la tregua y el día siguiente se subían tres segundas (Arnicio, Colladona y el final en la Estación de Brañillín) y el especial de Pajares. El ruso del Alfa Lum, Ivan Ivanov, por aquel entonces aún neoprofesional, alzó los brazos en la meta, y Delgado arrancó un segundo más a un grupo con Parra, Pino y Vargas. El día supuso un pequeño hundimiento para Etxabe que cedió 1 minuto con 7 segundos respecto del líder Delgado.

Fabio Parra (Kelme)

Fabio Parra no pudo con Perico

Restaban cuatro fechas para concluir la ronda española. Dos trámites (el sprint en Valladolid que ganó el holandés Hermans y el final en Madrid, coincidiendo con la festividad de San Isidro), la crono de 47,5 kilómetros entre Valladolid y Medina del Campo y la habitual peregrinación a la sierra madrileña (Collado Villalba y la sede de las destilerías DYC en Palazuelos de Eresma). En la cronometrada, Delgado se llevó el primer puesto y distanció a Parra en 54 segundos (para un total de 57 en la general). Etxabe, que fue el segundo en la etapa se quedaba a 2 minutos y 20 segundos de Perico y el colombiano Vargas descendía a la cuarta plaza a 3 minutos y 9 segundos.

Los diarios de la época daban por seguro ganador al héroe nacional (que lucía el dorsal 21) e intuían que la batalla que pudiera plantearse el lunes no serviría para arrebatar a Delgado su triunfo. Terreno, desde luego, había para ello, ya que en los 188,5 kilómetros de andadura, los ciclistas enfrentaban tres ascenpos a primeras (Morcuera, Abantos y Navacerrada) y dos segundas (Cotos y el Collado de la Mina). Los analistas no fallaron, pero a punto estuvieron de hacerlo. La jornada fue épica, de las que concitan afición al ciclismo y se recuerdan durante muchísimos años. En el primer descenso, Delgado se quedó cortado ante Parra, pero el hueco se restañó en breve. No obstante, Kelme lanzó por delante a Omar Hernández y Camargo, lo que hacía prever que Parra deseaba atacar el dominio de Delgado (que veía como su compañero Gorospe abandonaba antes de Abantos).

Y lo hizo. Fabio, aprovechando el momento de debilidad de Delgado (tras cuatro ataques prácticamente consecutivos), demarró en Navacerrada. Desde su cima quedaban algo más de 25 kilómetros para alcanzar la meta. En la cima del puerto, que coronó el colombiano de Kelme Omar Hernández (detenido por su director Carrasco tras sufrir un pinchazo), Parra (junto al también compatriota de Café de Colombia, Camargo) sacaban 46 segundos al grupo de Delgado, por lo que el segoviano apenas mantenía una mínima renta de 11 segundos de diferencia para conservar su liderato.

Óscar de Jesús Vargas

Óscar de Jesús Vargas, 3º en la general

En el tramo de descenso hasta Palazuelos de Eresma, el tridente colombiano cosechaba 58 segundos y Parra era el líder virtual de la prueba. A la memoria de todos retornaba la escabechina que el propio Delgado había planteado a Millar en 1985 por la misma orografía. Pero, por detrás, el líder encontró la colaboración de distintos corredores, de diferentes equipos, entre los que descollaban los dos Seur (Ivan Ivanov [que ya había ayudado a un Delgado sin compañeros en la subida a Navacerrada] y Jon Unzaga), Santos Hernández (de la ONCE) y Martínez de Guereñu (con el maillot del Helios), entre otros. El romanticismo y la epopeya no se cumplió y los colombianos (encabezados por Camargo) se presentaron en la meta con tan solo 22 segundos, que servían para que Delgado mantuviera 35 en la general final frente a Parra y 3 minutos 9 segundos con Vargas.

En Madrid, el belga Heynderickx ganaba el tradicional sprint y Delgado respiraba aliviado tras la emboscada que habían deparado los dos colombianos que le rendían honores en el pódium definitivo. Óscar de Jesús Vargas se llevó el jersey de la montaña y el de la combinada. Para Parra, éste sería su último pódium en una grande (tras el tercer puesto del Tour de 1988).

Parece poco probable que, con la magnífica participación existente en la Vuelta a 2015, dos colombianos puedan ocupar el cajón en Madrid, pero nada impide aventurar que Nairo ofrezca una magnífica prestación que, quién sabe, le permita cosechar la Roja. También en la penúltima etapa encontramos un recorrido por la sierra madrileña que, esperemos, nos depare una jornada tan mítica como la vivida en 1989. En cualquier caso, tanto él, como Henao o Atapuma, darán luz a la carrera y volverán a excitar a la siempre exigente afición colombiana.

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