Van Aert: “El Tour es mucho más importante de lo que imaginé”

La París-Roubaix es la prueba que más desea ganar / © Jumbo-Visma

Nicolás Van Looy / Ciclo21 – Alicante

El día 19 de julio de 2019 la pierna derecha de Wout Van Aert impactó contra una valla en la ciudad francesa de Pau. El corredor belga, una de las grandes sensaciones del Tour de Francia hasta ese momento, quedaba tendido en el suelo con el muslo abierto en canal, como un torero tras una cornada.

La gravedad del asunto se hizo evidente desde el primer momento. Ahora, seis meses después, el corredor de Jumbo-Visma comienza a ver la luz al final del túnel. Su lentísima recuperación impidió que se volviera a poner un dorsal en el resto de la temporada y no ha sido hasta Azencross de Loenhout (27 de diciembre), cuando pudo regresar a la competición en su amado ciclocross. Desde entonces, ha disputado un total de tres pruebas con dos quintos y un cuarto puesto.

Ha confirmado que estará en el mundial de Dubendorf, pero todo lo que le veamos hacer en lo que resta de campaña invernal estará enfocado a volver a ser el clasicómano que, pese a pinchar en Flandes y Roubaix, confirmó la pasada primavera las grandes expectativas que levantó su salto a la carretera.

Concentrado en Alicante junto al resto de su equipo, Van Aert habla de lo que espera conseguir en 2020, un año en el que volverá a las clásicas de primavera y también al Tour, una prueba que reconoce que se ha convertido en más importante para él de lo que nunca pensó que sería. Para tranquilidad de los amantes del barro, lanza un mensaje: el año que viene volverá a sus inviernos normales.

Ha pasado un largo periodo de inactividad y, por fin, le hemos visto en la salida de tres pruebas de ciclocross. Además, ha anunciado su participación en el mundial. ¿Podemos decir que ya está de vuelta al cien por cien?

Digamos que todavía tengo que tener cuidado con las cosas que hago. Si hago series de entrenamiento duras tengo que calcular bien el descanso que necesito. Lo que sí puedo decir es que el cuerpo está reaccionando bien y, aunque todavía no soy el mismo de antes, creo que voy por el buen camino.

¿Sigue notando molestias en competición? Imagino que estos primeros días en los circuitos le han servido para testar su pierna al máximo esfuerzo.

(Se lo piensa) En realidad, ocurre lo mismo que te comentaba con los entrenamientos. Al fin y el cabo, un entrenamiento largo también es un esfuerzo muy grande. Suelo encontrarme bien, pero es al final cuando comienzo a notar que me falta un poco. Noto la fatiga. En el ciclocross, al fin y al cabo, hablamos de un esfuerzo muy intensivo durante sólo una hora. ¿Si noto molestias? No puedo decir que no, pero tras el Campeonato de Bélgica [su última carrera, N.d.A.] fue el momento en el que menos molestias he sentido hasta el momento. Así que es para ser optimistas.

Este invierno le hemos visto poco por los motivos que todos sabemos. Ahora que parece estar ya cerca de recuperarse al cien por cien, ¿no preferiría haberse quedado en casa para correr más pruebas de ciclocross en lugar de estar concentrado con el equipo en España?

En realidad, sí. Sobre todo, porque el ciclocross se va a terminar antes de que me pueda dar cuenta. Este invierno sólo habré corrido ocho pruebas. Estoy contento con eso porque, si me lo hubiesen dicho al principio del invierno, lo hubiese firmado con los ojos cerrados; pero es verdad que, si no tenemos en cuenta las necesidades de entrenamiento y preparación para las clásicas, ahora estaría corriendo en ciclocross. Pero lo importante es que tengo gente alrededor que me cuida y con la que tomamos las decisiones que mejor me van a venir. Además, ¡siempre es agradable estar aquí al sol!

¿Tiene muchas esperanzas en el mundial?

Mira, es difícil tener esperanzas muy grandes, pero es verdad que en mi última carrera puedo decir que las cosas iban mejor que bien. Sin duda, creo que podré estar peleando en los puestos delanteros. Lo normal sería que, desde ahora, sólo vaya dando pasos adelante en mi puesta a punto, por lo que el podio sí podría ser un objetivo realista. Dicho esto, si lo consigo estaría muy contento, pero si no lo hago, también será para estar satisfecho. Ahora mismo me lo tomo como un reto que sería muy bonito de alcanzar.

Si no vuelve a tener contratiempos, ¿el próximo invierno será “normal” para usted o le veremos cada vez menos en el ciclocross?

¡No! El año que viene quiero seguir el plan que habíamos trazado para este invierno que implica correr, al menos, 20 pruebas de ciclocross. Evidentemente, tenemos que esperar un poco para ver cómo quedará el calendario definitivo tras la reforma de la Copa del Mundo. Los detalles exactos no los decidiremos hasta un poco más adelante, pero sí quiero correr más crosses y hacerlo buscando buenos resultados, no como ahora, que me lo estoy tomando como una preparación para las clásicas. Esa no es, te lo aseguro, mi intención.

¿Cuándo considera que los resultados comenzarán a ser importantes? ¿Ya en el mundial o habrá que esperar al inicio de la temporada de ruta?

En el ciclocross no. Este invierno no es más que una especie de puente hacia la temporada de ruta. El plan siempre ha sido comenzar a entrenar para intentar llegar a estas últimas pruebas del calendario. Una vez conseguido esto, estas carreras sirven para ir mejorando la forma. El objetivo final de todo es estar el máximo en la primavera. Para conseguirlo todo tiene que encajar a la perfección y eso lo hace un poco más difícil que en otras ocasiones.

De cara a las clásicas, ¿es realista pensar que puede llegar en su mejor versión?

Quizás no, pero es lo que estoy trabajando por conseguir. No tengo ninguna intención de, al menos en este momento, pensar en conformarme con un año de transición o de un nivel más bajo. Quiero partir con la idea de que voy a ser capaz de dar mi mejor cara y pelear por las victorias. Si finalmente no lo consigo tendré que resignarme, pero no sería bueno que ahora mismo ya estuviera pensando en conformarme con una primavera más floja.

Ha sorprendido que Jumbo-Visma haya anunciado tan pronto su ocho para el Tour.

Bueno. No creo que sea una manera nueva de trabajar en este equipo. El año pasado también teníamos las cosas muy claras, pero por otras cuestiones como las lesiones, hubo que cambiar el plan a última hora y acabé corriendo el Tour. No creo que sea una manera incorrecta de trabajar. Es más, yo agradezco tener las cosas claras.

Su triunfo de etapa en el Tour, ¿es el más bonito de su carrera hasta ahora?

Al menos, el más inesperado. Es verdad que no puedes ganar una etapa del Tour sin pensar que lo puedes conseguir. Si vas con esa mentalidad, ni te metes en la pelea. Lo cierto es que sin pienso en lo mucho que esa victoria cambió las cosas en relación a cómo la gente mi mira, he de decir que tuvo un impacto enorme. Por otro lado, llegó de una manera un poco automática. Me explico: había trabajado mucho por llegar bien al Tour, pero es un triunfo que llega de repente. No es como un mundial de ciclocross, que es algo para lo que trabajas durante tres meses. Es difícil comparar, pero es cierto que la del Tour es la victoria que me dio mayor proyección internacional.

En las últimas temporadas Van der Poel se está mostrando intratable. En el ciclocross es casi imbatible y en la ruta todos hemos visto lo que es capaz de hacer. Esta primavera se van a ver mucho las caras.

Sí. Pero si ahora ya estuviera pensando en que no puedo ganar a Van der Poel sería mejor que me quedara en casa. Durante las últimas temporadas invernales nunca he llegado a mi máximo nivel. Al que, por ejemplo, sí tenía el año pasado en el Tour. Sé el porqué y espero poder remediarlo en el futuro.

Si durante la próxima primavera todo se reduce a una pelea entre ustedes dos, ¿cuán importante será el factor equipo? Sobre el papel, Jumbo-Visma es bastante más potente que Alpecin-Fenix.

En la ruta es siempre muy importante tener un equipo potente. Creo que Mathieu va a dar un impulso importante al suyo, pero es evidente que, en principio, en nuestro equipo hay más calidad. Además, tenemos las espaldas más anchas en cuanto a personal y experiencia. En ese sentido, es seguro que marcará una diferencia importante. Pero Mathieu ya ha demostrado que no necesita de mucha gente a su alrededor para ganar.

Pero no se nos puede olvidar que este año ya no podrá dejarse llevar tanto como el año pasado. Le van a vigilar mucho más y eso se lo pondrá más difícil. Creo que es algo que también me sucederá a mi. Por todo ello, será importante tener un buen equipo. Puede hacer diferencias, pero al final, cuando sólo se quedan en cabeza los jefes de filas, volverá ser como siempre: ganará el más fuerte.

En su lista de deseos, ¿qué carrera ocupa la posición más alta? ¿París-Roubaix o Flandes?

Para mí, la París-Roubaix. Si tuviera que elegir, preferiría ganar en Roubaix… pero me gustaría ganar las dos. Creo que es una carrera más especial. Corres con una bicicleta especial, el material es importantísimo, tienes que saber manejar bien la bicicleta, es un esfuerzo que te machaca todo el cuerpo… La Vuelta a Flandes también es muy especial, pero es cierto que antes de que llegue ese día ya has corrido cuatro o cinco miniflandes. En la Roubaix sólo pasas una vez al año por esos caminos. Incluso como niño me quedaba todo el día viendo Roubaix, mientras que de Flandes sólo veía el final.

En definitiva, es la Reina de las Clásicas.

Sí. Es muy sencillo: en los últimos 50 kilómetros no hay nadie que se sienta bien. Estás sentado en la bicicleta y es el que tiene más carácter el que puede dar ese plus para ganar. Eso es algo que me parece muy bonito.

¿Cuán importante es el Tour de Francia para usted?

Mucho más de lo que podría haber imaginado. Si en el pasado me hubieses preguntado si quería correr el Tour te hubiese dicho que sí, pero no más allá de por aquello que dicen que, si lo terminas, eres un corredor de verdad. Ahora, tras haber demostrado que puedo pelear por ganar cosas ahí, debo decir que es una sensación que no me podía haber imaginado lo bien que sienta.

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